Compartir

 Cuando las personas deciden casarse, prometen "serle fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amar y respetar al otro todos los días de su vida". 

Aún quienes buscan una pareja piensan en alguien que sea un compañero de vida un alquien que esté y que desee estar en el mismo tiempo y espacio que uno, aún cuando no sea físicamente. Que desee saber los gustos, las preocupaciones,  sus alegrías y sus tristezas. Que reconozcan y respeten la humanidad que cada uno porta, y muy fundamentalmente que confíe en que las reacciones y acciones del otro nunca persiguen más que el saber que ese compañero del alma está ahí. 

Dicho esto, parecería que el principio que subyace esto es el "compartir". Algunas de las acepciones de la RAE establecen que compartir es " hacer a otra (persóna) partícipe de lo que es suyo". También "tener con otra (persona), algo en común". ¿Qué sería "lo suyo" en términos no materiales? ¿ O lo "común"? ¿Los deseos, los temores, los proyectos? La inmaterialidad de aquello que se comparte es a mi entender el motivo por el cual dos personas deciden confiar y desarrollar semejante acto de generosidad. No debería haber aquí lugar para el Ego, puesto que si hay algo común, nada prevalece sobre el Otro.

  

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Indiferencia